No nos engañemos, las “búsquedas 1.0” (Listín Páginas Amarillas, guía QDQ y/o guías similares…) van de capa caída. Internet ha supuesto un bofetón para ellas y un soplo de rapidez y facilidad (…) para los usuarios. Así que si buscas “Dentistas en Sabadell”, lo más probable es que uses un buscador Web, por no decir ya directamente Google.
Una vez encontrado el concepto que necesitamos, la primera impresión que nos transmitirá una empresa, hasta el momento desconocida, es la Web. Este primer impacto solamente pasará una vez, por lo que tiene su importancia relativa y para nada puede ser mala.

Nuestro potencial cliente nos va a buscar, y si nos encuentra (nótese el condicional) tendrá su primer contacto con nuestra empresa. A partir de entonces, sólo disponemos de unos segundos para dar una buena primera impresión a nuestro visitante.
Hay empresas que tienen una web con:
- Una imagen anticuada.
- Falta de información o información desactualizada.
- Un logo obsoleto que ya no transmite nada.
- Un apartado de noticias que lleva meses sin actualizarse.
- Información mal distribuida, o de difícil navegación.
- Presentaciones molestas e innecesarias.
- Sonidos, musiquitas o pop-ups que arruinan la experiencia del usuario.
- Fotos tomadas de bancos de imágenes que has visto hasta en la sopa.
- Mucha orientación a medios sociales… ¡pero abandonados!
Debemos plantearnos si queremos transmitir esa imagen al usuario (o potencial cliente), porque en la mayoría de casos esa información puede ser decisiva en la toma de contacto. Es difícil confiar en una empresa que tiene un rincón desconocido en la red donde muestra sin tapujos su escaparate atemporal.
¿Te imaginas un comercial mal vestido, intrusivo y con difícil don de la palabra?


