
En la primera parte Víctor se centró en definir, aclarar u homogeneizar conceptos como coolhunting, coolhunter, innovación, tendencia y moda, quiénes son los early adopters y su papel en el ciclo de vida de una tendencia hasta convertirse en moda, entre otros. Y también "desmitificó un mito": para ser coolhunter, no hace falta ser guapo, ni joven, ni cool. El coolhunting implica ciencia, método, técnicas y olfato, y no se improvisa, ni se adivina sobre él.
Luego fuimos viendo cómo esos conceptos se manifestaban claramente en ejemplos de casos reales como Second Life, el aviso de Estrella Damm o el video de un chico anónimo bailando en un festival de música, donde se veían claramente los conceptos de la primera parte, llevados a la realidad.
Pasamos después a la explicación del método CSI, donde pudimos comprobar que la experiencia de quien se dedica a esta actividad es importante, pero también lo es el método de validación de información y su elaboración e interpretación.
Finalmente, bajo un ameno ejercicio relacionado con una propuesta actual que está llevando a cabo Víctor Gil, nos pusimos a trabajar en grupos sobre el "fenómeno cani" (que yo, debo confesar, desconocía hasta ese momento) sobre el que identificamos categorías de intereses, valores que se relacionaban con aquellas categorías, y finalmente, marcas que pudieran responder por los dos anteriores.
Descubrimos páginas y portales, anuncios y productos que han triunfado o fracasado, y desmenuzamos parte del libro Coolhunting de Víctor, para dar un paso más en esta técnica que tuvo mucha repercusión en la moda, y que ha transcendido a otras áreas de consumo que quieren poder anticipar tendencias, con arte, pero también con ciencia.