
En una de las amplias aulas de la UPF nos concentramos ayer ante una nueva cita del evento de lectura y marketing de los lunes: The Monday Reading Club.
Antes de iniciar la jornada de debate y dado que el equipo del Reading Club es un apasionado de la lectura, nos pasaron sus recomendaciones del mes:
- Diferenciarse o Morir. Jack Trout
- Los nuevos influyentes. Paul Gilling
- Visibilidad. Cristina Aced, Neus Arques, Magalí Benítez, Bel Llodrá, Eva Sanagustin.
Toni Mascaró y Joan Jimenez fueron los que dieron vida al debate que comenzó con posturas bastante críticas a las tesis de un libro que tiene ya más de 10 años, y que tomó impulso al final de la jornada, ante preguntas y perspectivas enriquecedoras y diferentes.
Toni Mascaró comenzó con varias frases bastante contundentes:
Joan Jimenez apuntó que el problema está en la heterogeneidad de los diferentes canales de comunicación creados por las empresas y los diferentes idiomas. La tarea necesaria es homogeneizar dichos canales para poder hablar un mismo idioma. De nuevo me surge la pregunta si es necesario y aún posible, una comunicación homogénea por cada canal utilizado, cuando cada uno tiene sus particularidades... .
Hubo dos términos comentados, muy válido e interesantes: asimilación y reeducación. Fueron planteados por Joan Jiménez quien hizo hincapié en tener la capacidad de desaprender, de "borrar nuestro disco duro" , para poder incorporar nuevos modelos y dejar espacio para asimilar nuevos conceptos.
Sin embargo, la vorágine de los cambios no permite en ocasiones estar al día, producir, vender y además conversar. La revolución-renacimiento quiebra muchos paradigmas. Por eso, según Toni, las empresas hoy están perdidas, necesitan profesionales que les digan qué hacer ante esta revolución - renacimiento con la dificultad de que no existen antecedentes a consultar ni modelos a seguir.
Joan apuesta por una empresa del futuro con una humanización total de la misma. La conversación e implicación emocional de las marcas presentes, sumadas a la sinceridad apuntada por Toni, permitirá que la empresa se consolide y crezca. Además las marcas deben ser líquidas y fluir.
¿Y cómo más será la empresa del futuro?. Aquella que converse, pero que primero escuche. Aquella que tome la filosofía 2.0 como una actitud vital, aquella que se mueva con valores profesionales como la creatividad, el rigor, el compromiso y la innovación, entre otros.
El debate se animó al final con un llamado de atención: se habló mucho de branding y de re-aprender, de revolución y nuevos paradigmas, cuando el Manifiesto pretende, por sobre otras cosas, dar al usuario el papel y la posición que toma desde hace una década: el de consumidor, el de productor, creador, crítico, y también quien opina y recomienda, da o quita valor.
El usuario es el rey, decía Ismael Nafría hace casi dos años. ¿Están las empresas preparadas para ese reinado?