
La crisis del sector turístico exige innovación en formas de venta y estrategias de comunicación. El neuromarketing se presenta como una herramienta para ayudar a entender las razones y emociones por las que se guía un turista y su elección final hacia un determinado servicio y no otro. Gracias a dicha técnica, tanto el turista como el proveedor de los servicios, son los beneficiados.
Grandes multinacionales como Pepsi, pero también empresas más pequeñas y vinculadas al sector, como Mindness Hotel, han investigado en esta rama del marketing. Verónica Aimar, e-Tourism Project Manager de Prestigia Online, ha elaborado un artículo en el que recoge ejemplos de diferentes estudios de neuromarketing, y se centra en la idea que “se trata de vender productos o servicios turísticos que hayan sido capaces de emocionar al turista y ‘emocionalizar la marca’, con la finalidad de fidelizar una futura compra o elección”.
A lo largo del artículo, Verónica Aimar explica la existencia de diversas técnicas aplicadas al neuromarketing, como el fMRI (Funtional Magnetic Resonance Imaging o Resonancia Magnética Funcional por Imágenes) y el EEG (Electroencephalography o Electroencefalografía), para medir el espectro de actividad regional específica de las respuestas del cerebro. La autora centra su discurso en que el neuromarketing es una ciencia que puede ayudar a determinar qué experiencias, servicios o productos turísticos emocionan a una persona, aunque hasta el mismo cliente lo desconozca. La especialista se centra en que la emoción es la clave del turismo, y su gestión, la garantía de su éxito.
Descarga el artículo en PDF: "Turismo y Neuromarketing: innovar generando emoción" de Verónica Aimar.
Un texto muy interesante que me aproximó una temática desconocida. Sin duda, los límites de la aplicación del neuromarketing pueden generar polémica. A mí, personalmente, me genera un poco de temor el hecho de que las compañías puedan calcular con precisión cuál va a ser mi reacción. Pero también veo la parte positiva, el hecho de que así también tendrán más facilidades para saber qué nos gusta y qué no.
¡Te deseo mucha suerte en la difusión de tu artículo! :-)
Respecto de la aplicación y como todas las técnicas y herramientas, creo puede hacerse un uso correcto y beneficioso, pero también un uso no correcto.
Aplicar el neuromarketing a la actividad turística con el objetivo de conocer las emociones, permitirá ajustarse aún más a las expectivas y necesidades de quien da y presta el servicio turístico, por lo que los beneficios serán para ambas partes.